Una conversación con Sander Smeding

Kunming Anthura Horticulture Co. Ltd.

En 2006, Anthura abrió en China un centro de producción de anturios en maceta. Kunming Anthura Horticulture Ltd. se encuentra en Songming, cerca de Kunming. En 2008, el director gerente Sander Smeding se trasladó a China para dirigir la empresa e impulsar su desarrollo. Inicialmente contaba con un grupo de unos 60 empleados y con un invernadero para el cultivo de plántulas de anturio destinados a la venta en el mercado local. Con el paso de los años, la empresa fue creciendo y se decidió construir un gran laboratorio de cultivo de tejido vegetal, que se puso en marcha en varias fases. La empresa produce ahora no solo para el mercado chino, sino también para el europeo. En la actualidad, Sander vuelve a residir en los Países Bajos, y antes de que estallara la pandemia viajaba a China todos los meses.

¿Por qué Anthura tiene presencia en China? China tiene un mercado interno enorme que sigue expandiéndose. La producción local garantiza la calidad de los plántulas y reduce la distancia hasta el mercado de venta. El tamaño del mercado es comparable al de Europa.

¿Podría describir a grandes rasgos el contexto que uno suele encontrarse (antes del coronavirus) a la hora de operar en China? El gobierno en China y tiene la última palabra en cuanto al desarrollo del país. Una empresa debe asegurarse de establecer una buena comunicación con las autoridades locales, ya que es un hecho que las decisiones del gobierno local pueden tener un gran impacto en la compañía. La clave está en hacer que esas decisiones favorezcan el desarrollo de la empresa. En el ámbito local, hemos notado una cierta cooperación, como por ejemplo en el aumento de la capacidad de los servicios públicos. Aunque las negociaciones no siempre son sencillas, la mayor parte de los interlocutores muestras una buena disposición a encontrar soluciones. La evolución del país es muestra palpable de ello. Cuando iniciamos nuestras actividades, la zona en la que operamos se encontraba subdesarrollada. En los últimos 15 años se han ido construyendo aquí autopistas, un nuevo aeropuerto y una línea ferroviaria de alta velocidad. Ahora mismo se está ampliando la capacidad, en concreto una zona conectada a gas, y ya se han trazado los primeros planos para una conexión subterránea entre Kunming y Songming (60 km). En cambio, para la actividad cotidiana de la empresa uno depende más de sí mismo. Por ejemplo, es posible tener menos oportunidades de disfrutar de entregas rápidas o de los servicios de los proveedores. En parte se debe a las limitaciones geográficas y en parte a que ciertas técnicas y/o materiales que aplicamos y/o necesitamos aún no están disponibles en China. Además, la prestación de servicios es algo nuevo para las empresas chinas. Para hacer frente a esta coyuntura, disponemos de muchas existencias de medios de producción y de piezas de recambio, así como de un servicio técnico interno relativamente amplio. Teniendo esto en orden, con el tiempo se alcanza la independencia y una mayor flexibilidad.

¿Cómo se vivió todo en China a finales de 2019/principios de 2020? Los primeros informes sobre Wuhan nos llegaron ya a finales de diciembre de 2019, Hay que tener en cuenta que Kunming se encuentra a unos mil kilómetros al suroeste de Wuhan. En enero de 2020, se hizo patente que el problema era considerable y que se trataba de un virus muy contagioso, a saber, el COVID-19. El Año Nuevo chino caía por esas fechas, por lo que la gente ya había empezado a viajar por todo el país, volviendo a su zona de origen o yéndose de vacaciones. Estos desplazamientos aceleraron la propagación del virus y todos nos dimos cuenta de que la situación iba a ser grave. Muchas ciudades y regiones se confinaron a cal y canto debido a los brotes de coronavirus. Las localidades cercanas a nuestra empresa también se acabaron confinando, y no siempre por haber detectado casos de coronavirus, sino por mera precaución o incluso por miedo. Como resultado, de repente muchos de nuestros empleados ya no pudieron venir a trabajar.

¿Cómo se ha gestionado el tema de la pandemia hasta ahora para lograr mantener el máximo de actividad? Resultó ser un proceso constante de ajustes: con las autoridades locales, con las partes logísticas, con los obligados cambios en los horarios laborales y con los empleados que tuvieron que trabajar todas las horas extras posibles. Varios trabajadores pasaban la noche en la empresa, en caso de que también tuviéramos que confinarnos y, así, podríamos mantener en funcionamiento los invernaderos y el laboratorio. Pasamos a los planes de contingencia, redujimos todos los trabajos no urgentes y estuvimos en contacto constante con los dirigentes de la localidad y con otros organismos gubernamentales para garantizar que podíamos seguir operando de forma responsable y segura. El transporte internacional también fue un drama. Solemos transportar cultivo de tejido vegetal a Alemania en varios vuelos semanales, y nos encontramos que muchos se cancelaban en el último momento. Se dieron situaciones en las que las plantas estaban en el muelle de carga del aeropuerto pero, al cancelarse el vuelo, tuvieron que llevarse en camión a un segundo aeropuerto a mil kilómetros de distancia y volar desde allí. Ha habido casos en los que las cajas se transportaban en los asientos para pasajeros porque casi no volaban aviones. El pueblo chino, en parte debido a su historia reciente, sabe manejar bien las situaciones cambiantes, lo cual es muy útil en circunstancias como esta. Sus gentes estaban increíblemente dispuestas a darlo todo para que todo funcionara lo mejor posible. Nos sorprendieron para bien y todavía estamos sumamente impresionados por ello. Por aquella época también había un intenso tránsito de consultas sobre el coronavirus entre las oficinas de los Países Bajos, Macedonia del Norte y China. Gracias a estas consultas, éramos capaces de adaptarnos rápidamente para tratar de anticiparnos a las circunstancias.

¿Cómo están las cosas ahora? A mediados del año pasado, la situación se calmó un poco. En China, la pandemia de coronavirus estaba bajo control y el comportamiento de los clientes empezó a recobrar su ritmo habitual. Se recobró la confianza y el mercado local se recuperó. Sin embargo, los temores volvieron a aflorar con los rebrotes locales de la enfermedad a finales de 2020, todos ellos atribuibles a la llegada de viajeros. China mantiene una política de entrada muy estricta, con una cuarentena obligatoria de 14 días y, en algunas provincias, incluso una cuarentena domiciliaria adicional de siete días más. Todo esto se controla de forma rigurosa. Asimismo, los brotes locales dan lugar inmediatamente a un confinamiento drástico hasta que la situación vuelve a estar controlada. Hasta ahora, ese enfoque está funcionando bien. Estos requisitos de cuarentena nos obligan a trabajar de forma diferente. No podemos viajar con tanta frecuencia a China, por lo que, cuando lo hacemos, tenemos que aprovechar y nos quedamos más tiempo. Las videollamadas pueden solucionar muchos asuntos, pero no todos. Una visita en persona con un nuevo punto de vista revela aspectos que se le escapan a quien vive el día a día, y eso no se consigue con una videollamada. Por eso estamos en búsqueda constante de soluciones. Resumiendo, nos sentimos satisfechos con cómo van las cosas ahora.

¿Qué ha aprendido de toda esta situación? Nuestras antenas se han vuelto más sensibles y ahora siempre están en alerta. Seguimos la actualidad internacional aún más de cerca y la analizamos desde un ángulo diferente, porque cualquier incidente mundial puede afectar con gran rapidez a nuestras operaciones cotidianas. Por otra parte, nuestro gran volumen de existencias ha resultado ser una bendición, lo que nos hace valorarlo todavía más. Hemos reforzado la confianza en nuestra flexibilidad y resiliencia. Por último, también es maravilloso comprobar el compromiso y la lealtad de nuestros empleados, porque sin sus esfuerzos la situación sería ahora mismo muy diferente.

¿Qué novedades hay en el ámbito de la producción? En Kunming también hemos nos hemos pasado a Unoform. Como allí todavía no estamos muy automatizados, el proceso ha sido más gradual que en los Países Bajos y ya se ha completado. El cambio total a envases CupGrade en el laboratorio supuso otra gran medida, que se ha establecido definitivamente y ya se utiliza en las entregas a los clientes de China. Estaban acostumbrados a recibir plantas procedentes de cultivo de tejido vegetal en los frascos de vidrio utilizados en los laboratorios locales. Pero una vez que han probado las ventajas que ofrece CupGrade, no dudan ni un momento en aceptar este nuevo método de envasado.

En abril usted participó en la Hortiflorexpo IPM Shanghái. ¿Cómo se desarrolló esta feria y qué le aportó? Fue muy especial volver a participar en una feria con muchos visitantes. La feria de Shanghái, en particular, es una excelente ocasión para reencontrarse con todo el mundo y compartir las últimas novedades, tanto nuestras como de los cultivadores. Hace dos años todo esto era normal, pero esta vez resultó excepcional. También se observa una creciente demanda del mercado, es decir, del final de la cadena de suministro. Al ver nuestras nuevas variedades, algunos floristas llamaron inmediatamente a su proveedor para preguntar sobre la disponibilidad. Una buena comunicación interna en la cadena es crucial para mejorar el ajuste entre la oferta y la demanda futuras.

En estos momentos, ¿qué aspectos están priorizando ustedes en China? El mercado sabe que somos especialistas en dos grupos de productos, los anturios y las orquídeas. Nuestra cartera de clientes de anturios y phalaenopsis en maceta es extensa y la seguimos ampliando. También ha aumentado el mercado de anturios de flor cortada. Una mejor estructura de precios también genera demanda de plántulas. Es fundamental estar en disposición de ofrecer una gama completa, que incluya servicio técnico y programas de formación para los clientes. Este tipo de programas es muy importante. A menudo se trata de proyectos completamente nuevos en los que no hay experiencia de cultivo. Nuestro centro propio de formación en Kunming nos permite formar a las personas incluso antes de que se inicie un proyecto. De este modo, evitamos que el cliente cometa los típicos errores de principiante una vez iniciado el cultivo y le ahorramos muchos problemas. En el mercado de las plantas en maceta, estamos observando un viraje hacia tamaños más pequeños, y en la cadena logística, las ventas en línea van en aumento. En China existe una enorme competencia de precios en la venta digital; se compra mucho en línea, pero el precio suele ser determinante. El motivo es que, por desgracia, la gente está acostumbrada a recibir productos malos, y no confían lo suficiente como para gastar más para obtener mejor calidad. Lo mismo se aplica a las flores y plantas adquiridas en línea. El reto es crear esa confianza.

¿Qué tipo de actividades organizan en la explotación para sus clientes? Empezamos con un acto para clientes en 2018 que tuvo lugar en la empresa. Debido a su gran éxito, se volvió a organizar en 2020 y está previsto repetirlo en 2022. Clientes de todo el país acuden a Kunming para un programa intensivo, que dura aproximadamente un día y medio. En la semana 34 también se celebran las jornadas de puertas abiertas de Kunming Anthura, en las que nuestro invernadero de exposición exhibe las variedades más recientes y muestra nuevos conceptos.

¿Cómo ve el futuro de Anthura Kunming y cuáles son los retos a los que se enfrenta? China es un mercado enorme en rápida expansión. La demanda está creciendo, y la transformación ecológica es una prioridad para el gobierno nacional: por ejemplo, se están creando agroparques para que el público pueda disfrutar de flores y plantas en su tiempo libre. Pero no cabe duda de que también surgen desafíos y riesgos. Por ejemplo, siguen sin respetarse ni aplicarse lo suficiente los derechos de propiedad intelectual y los de los obtentores vegetales. Por lo tanto, todavía resulta imposible crear con tranquilidad para, por ejemplo, una nueva variedad. No nos da tiempo, porque de inmediato el mercado se inunda de plántulas de procedencia ilegal.

¿De qué se siente usted más orgulloso? Lo que más me enorgullece es que, con un equipo de empleados comprometidos, hemos convertido esta empresa en lo que es hoy. Incluso en tiempos difíciles, podemos seguir operando a un nivel que apenas causa complicaciones a nuestros clientes. Dentro de las fronteras nacionales, somos capaces de afrontar incertidumbres y la volatilidad manteniendo la estabilidad de nuestro negocio. China es un mercado interesante. Emprender tiene su recompensa, siempre y cuando se esté preparado. La complejidad del mercado chino dificulta incorporarse a él con facilidad. En cualquier caso, miramos al futuro con mucha confianza, pero sobre todo con mucha ilusión.