Entrevista a Geert van Geest

LVG Plants en Sudáfrica

LVG Plants en Sudáfrica es cliente de Anthura. Los propietarios, de origen holandés, han vivido allí casi toda su vida y experimentado grandes avances con su empresa. Cada hermano — Ivo, Bart y Geert — desempeña su propia función dentro de la compañía. Siempre están en busca de nuevas oportunidades y no se dejan amedrentar por los desafíos. El pasado mes de junio, el director general de LVG Plants, Geert van Geest, se encontró con Mattijs van Nieuwkerk para compartir sus experiencias. Ahora nos vuelve a contar su historia.

¿Puede decirnos cómo terminó en Sudáfrica?

Mi padre Lourens solía cultivar flores en Naaldwijk, en los Países Bajos. Un cultivador de flores de Sudáfrica y un constructor holandés de invernaderos vinieron a la empresa de mi padre para visitar el nuevo invernáculo que acababan de edificar. El sudafricano preguntó a mi padre si le gustaría trabajar para ellos en Sudáfrica, y el resto es historia. Mis padres visitaron Sudáfrica, pensaron que era un país precioso y se entusiasmaron con la idea de ir a trabajar allí. Emigramos en 1983. Ahora vivo con mi esposa e hijos en nuestra empresa.

¿Cómo surgió LVG Plants?

Mi padre primero trabajó para la familia Toxopeus como comprador de flores en la subasta de flores de Johanesburgo. Es la misma familia que fundó la subasta de flores aquí. En 1986, junto con esta familia, fundó la filial de plantas para maceta de LVG (Lourens van Geest) Plants. Se dedicaba íntegramente a plantas de interior verdes. En 1995 se adquirieron las acciones de la familia Toxopeus en la empresa de plantas para maceta LVG y alquilamos el lugar de producción. Compramos nuestros propios terrenos en 1997 y nos fuimos trasladando paulatinamente de las huertas alquiladas a nuestra propia empresa en Krugersdorp, Johanesburgo.


Justo antes del nuevo milenio comenzamos a separar la producción de las ventas, y las ventas de la logística. Poco después, cambiamos de plantas de interior verdes a flores, porque había mayor demanda y era más fácil de planificar. No podían faltar en nuestro surtido de flores las plantas de anturio. Comenzamos con esta especie en 2001 y casi inmediatamente también empezamos a probar con ofrecer plantas de Phalaenopsis para maceta. Posteriormente las añadimos al surtido. A lo largo de los años hemos ampliado nuestro catálogo y, en la actualidad, cultivamos veinte productos diferentes, incluyendo rosas de maceta, espatifilos, ciclámenes, begonias y zantedeschias.

En 2016 la empresa invirtió en sostenibilidad. ¿Qué nos puede explicar sobre ello?

Construimos un campo de placas solares de 7000 m² para calentar el agua. Como resultado, apenas necesitamos usar carbón para este propósito. Nos sentimos muy orgullosos de ello, porque es el campo de placas solares más grande en el hemisferio sur.

En 2017, su empresa fue afectada por un tornado, lo que provocó daños enormes. ¿Qué pasó y cómo lo afrontaron?

De las once hectáreas de invernadero, tres fueron arrasadas en unos pocos minutos. No quedó nada de nada. El tornado también causó desperfectos en el resto de la empresa, pero esos sí podían repararse. Tuvimos que reconstruir esas tres hectáreas partiendo de cero. Ha costado mucho, porque en muy poco tiempo hay que tomar decisiones importantes y, además, tienen que ser a largo plazo. ¿Y por dónde se empieza? Además, organizar las cosas lleva mucho tiempo, porque aquí no se encuentran según qué materiales y formas de proceder. El nuevo invernadero, por ejemplo, tuvo que venir de Bélgica.

"De las once hectáreas de invernadero, tres fueron arrasadas en unos pocos minutos."

También perdimos todas nuestras plantas de Phalaenopsis. Importamos plantones de los Países Bajos y, al volver a edificar, hemos juntado las secciones de cultivo, vernalización y finalización en un único invernadero, a diferencia de antes de la tormenta. Así que había margen de mejora. Reconstruimos todo por fases y acabamos el noviembre pasado. Tardamos poco más de un año lleno de estrés, incertidumbre y frustración, pero también con mucha comprensión, ayuda y compromiso de otras personas. Eso fue alentador, porque de verdad que fueron unos tiempos muy duros.

¿Cuál es la estructura actual de su empresa?

Yo soy el director general, mi hermano mayor Ivo es responsable de ventas y marketing, y Bart, que es el único nacido en Sudáfrica, es responsable de producción. LVG tiene 400 empleados locales, todos sudafricanos. Los tres vivimos en las instalaciones de la empresa, al igual que mis padres. Los tres vivimos en las instalaciones de la empresa, al igual que mis padres. Mi padre todavía desempeña funciones de asesoría, pero suele quedarse en su casa en Ciudad del Cabo, o en los Países Bajos cuando es invierno en Sudáfrica.

¿Cuál es la mayor diferencia con los Países Bajos en términos de producción y ventas?

De hecho, lo hacemos todo hasta llegar a la cadena de distribución. Cultivamos nuestras propias plantas y tenemos contacto directo con nuestros proveedores. También nos encargamos de la planificación, venta y comercialización de nuestros productos, así como de la logística. Conducimos nuestros propios camiones para hacer las entregas a nuestros clientes. También disponemos de una gama amplia de productos. Una gama amplia es un requisito previo si se pretende llenar los camiones y vender plantas más allá de Johanesburgo.

Deduzco que este organigrama propio de distribución y ventas para el sector minorista es todo un éxito. ¿Por qué piensa que es así?

Nos llega mucha información de los minoristas y comentarios de nuestros clientes sobre el mercado. Además, analizamos sus cifras de ventas, por lo que sabemos exactamente qué es lo que más triunfa en cuanto a color, durabilidad, tamaño de maceta, etc. Por supuesto, también lo que no se vende. Y no hay intermediarios. Luego intercambiamos información, lo cual exige confianza y acuerdos sólidos. Existe esta confianza mutua, por lo que sabemos lo que quiere el consumidor. También nos adaptamos con rapidez a las tendencias. Además de una comunicación abierta, también es necesaria la exclusividad. Si vendo ciertas plantas, debo estar seguro de que nadie más en Sudáfrica las vende.

Nosotros en los Países Bajos, ¿qué más podríamos aprender de usted?

Me remito a lo que acabo de decir: ventas directas, más acceso al sector minorista y saber lo que quiere el consumidor. En mi opinión, este último punto sigue siendo vuestro mayor obstáculo. También añadiría otro riesgo: hay demasiados monocultivos en los Países Bajos. También creo que la exclusividad puede ayudar a proteger vuestro mercado y a mantener vuestro posicionamiento.

¿Qué otras cosas podría aprender su empresa de firmas holandesas similares?

En Sudáfrica todavía tenemos que profesionalizarnos más. También nos hace falta mucha más automatización. Es difícil cuando se cuenta con una gama amplia de productos pero con pocos profesionales cualificados.

¿Cómo ve el futuro de LVG Plants?

La situación política y económica en Sudáfrica es bastante complicada, pero no dejamos de ser positivos. Nos esperan muchos desafíos. Hay que hacer frente a los negativos y, a veces, buscar los positivos por nuestra cuenta. El ascenso de la clase media continuará y esa categoría debe crecer. Nosotros mismos esperamos crecer y seguir desarrollándonos, porque el estancarse significa retroceder. No es de extrañar que planeemos construir cinco hectáreas adicionales de invernaderos en los próximos años, la primera de ellas llena de plantas verdes. Es el surtido con el que mi padre empezó una vez. En cualquier caso, encaramos el futuro con gran confianza.

¿Cuál ha sido su experiencia al colaborar con Anthura?

Anthura suministra nuestro material vegetal exclusivo de anturios y Phalaenopsis. Mantenemos una buena relación y hemos establecido acuerdos mutuos provechosos y con transparencia. Es un placer colaborar con Anthura, que ha contribuido, y sigue contribuyendo, al desarrollo de LVG Plants. Lo mejor es que podemos seguir aprendiendo unos de otros.